Relajar: la clave para disminuir el estrés

El finado Bob Proctor, un fenomenal coach transformacional, decía en sus pláticas que los humanos somos “una idea”. 

El finado Bob Proctor, un fenomenal coach transformacional, decía en sus pláticas que los humanos somos “una idea”. 

Ponía como ejemplo la gestación de la semilla de un árbol. 

Continuaba exponiendo que el árbol o la planta, no se encontraban dentro de  la semilla y explicaba que solo existía “la idea” o “los planos de arquitectura” por así decirlo, de dicho ser viviente.

Entonces, una vez que comenzaba a germinar la semilla, la propia arquitectura dentro de la semilla, jalaba hacia sí, todo lo necesario para su desarrollo y creación. 

Atraía, entre otros, los nutrientes necesarios para su desenvolvimiento. 

Proctor, equiparaba al humano con esta misma idea. Somos un plano divino arquitectónico que en forma natural, generaremos todo lo necesario hasta alcanzar nuestro máximo desarrollo. 

Te invito a que conozcas más del maravilloso Bob Proctor. Lo puedes encontrar en toda la red con sus increíbles cursos. 

Por tanto, se me hace fascinante la idea de pensar, que entonces como humanos, muchas veces vamos en contra de nuestra naturaleza, forzando mental y emocionalmente  situaciones de vida.

Las corrientes budistas, nos invitan a dejar que la vida “nos fluya”.

La Biblia nos hace reflexionar acerca de que cada día, trae su propio afán. 

Una corriente de pensamiento y terapia denominada  “Pathwork”, establece que los humanos tenemos dos tipos de placer: el positivo, que nos hace ir en pro de lo que amamos y el negativo, en el que nos complacemos estar de forma usualmente inconsciente. 

Ambos placeres, conforman nuestra existencia.

La sociedad tiende a inhibir el placer negativo, fomentando sentimientos de culpa hacia él. 

Pensar, pensar, pensar. ¿De dónde nos vienen estos pensamientos?

La mente en su forma natural, genera y atrae para sí, un sinnúmero de pensamientos que provocan en el cuerpo cócteles de neurotransmisores que cambian instantáneamente nuestros estados de ánimo. 

Para ello, la desconexión de nuestro cuerpo con la mente es muy recomendable que la hagamos de la manera más frecuente posible, entrando en estados meditativos conscientes.

Si te gusta meditar o relajarte, te paso estos sencillos consejos que a mí me han funcionado y que me adaptan a situaciones estresantes de la vida: 

  1. Acuéstate o siéntate en un lugar cómodo. 
  2. Cierra tus ojos y concéntrate en tu respiración haciéndola lo más profunda que te vaya siendo posible. Visualiza la entrada de aire por tus fosas nasales. 
  3. Inspira y espira y al irte relajando, piensa en alguna parte de tu cuerpo que focalice tu pensamiento. A mi me gusta fijar mi atención en la frente.
  4. Una vez que te relajes aún más, lleva la concentración a tu corazón y pregúntate cómo te sientes hoy. Siente tu estado de ánimo.
  5. Cualquiera que sea el sentimiento, adéntrate en él. Solo estate quieto y acompaña tu sentir. 
  6. Permite que fluya. Si hay un sentimiento de enojo, molestia, envidia, coraje, etc., permite que salga al frente.
  7. Evita detener tus sentimientos hacia algo o alguien.
  8. Si alguien te llega a la mente y tu sentir es de enojo, odio, envidia, etc, quédate contigo. Si haces bien el ejercicio, poco a poco, se irá disipando la sensación.
  9. Lo mismo pasa con la culpa. Acompaña también ese sentimiento.
  10. El cuerpo tiene una inteligencia natural increíble de forma tal, que va procesando naturalmente cualquier tipo de sensación. Las emociones no son ni negativas ni positivas. 
  11. Todo este ejercicio, te puede tomar de quince a veinte minutos.

La inteligencia de nuestro sistema biológico es de milenios de años y estamos facultados para que una vez que procesamos bien la escala de sentimientos, sintamos una paz indescriptible. 

Encuentro esta forma de relajarse como una de las más efectivas y rápidas.

Por tanto, ¡ten una buena meditación!

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