La riqueza de México no está en el petróleo ni en nuestros bosques ni nuestros lagos u otros recursos naturales.
Existen países que con pocos recursos son ricos y también los hay que con muchos recursos, su población es y ha sido pobre.
La riqueza de nuestro país tiene su origen en cada uno nosotros, en nuestras propias mentes y en nuestras ideas porque todo parte de nuestro propio ser.
Cada uno de nosotros actúa como una pequeña estación receptora de radio que capta ideas e inspiración directamente del infinito.
Vivimos en un universo abundante y bondadoso, el cual, actuando a través de nosotros, es el eterno proveedor de recursos ilimitados.
Dios nos ha creado con el propósito de hacer abundancia, a través de nuestras mentes.
Hemos venido a este mundo a ser ricos en todos los aspectos y felices.
Siendo joven y habiendo estudiado en universidades de prestigio, tenía la creencia al igual que muchos jóvenes, que por el mero hecho de estudiar me brindaría el éxito en la vida y sin embargo, descubrí que esto no era necesariamente así.
Hoy existen muchos jóvenes inteligentes y educados, sin empleo.
También existen individuos que aún sin estudios, han alcanzado grandes éxitos y logros en su vida, entendiendo por éxito la realización continua y progresiva de un ideal valioso.
¿Qué hace a los individuos exitosos, con estudios o sin ellos?
Que están en sintonía con una serie de leyes universales, que actúan a través de ellos para llegar al cumplimiento progresivo de sus metas.
Quiero ser enfático: el derecho de nacimiento de cada uno de nosotros es ser ricos y abundantes.
Ahora que vivimos en un país asolado por la violencia, la degradación social y las constantes malas noticias, les puedo decir a cada uno de ustedes, a sus familias e hijos, qáue la solución para un futuro y un presente glorioso está y seguirá estando en cada uno de nosotros.
De esta manera, entre más personas vayan entrando en sintonía con esas leyes universales que rigen los principios del éxito, de forma casi milagrosa, los grandes problemas de nuestro país se irán enderezando.
Nuestros queridos hijos son también la fuente de nuestra gran riqueza y corresponde a nosotros potenciar las enormes facultades que han recibido por gracia divina.
Por tanto, yo propongo que a través de este espacio, ellos nos brinden un poco de su enorme sabiduría y felicidad interior y nos platiquen acerca de los logros que han tenido.
Que nos describan que ellos consideren importantes e inspiradores.
Para ello, abrimos el espacio de este blog para que nos platiquen sus historias inspiradoras.
Nos interesan aquellas historias de valía y de inspiración a las cuales les podamos dar mérito público y que nos alegren el alma.
En la medida de lo posible, los reconoceremos de alguna manera y de sernos posible, traduciremos dichas historias a algún otro idioma, principalmente al inglés.
Por tanto, los queremos invitar a que sus hijos nos escriban y nos manden sus historias a mi dirección de correo david@davidesseguro.com.
Nosotros a su vez, iremos publicando una serie de artículos orientados a crear una conciencia de riqueza, para que ustedes como padres, puedan leerlos con sus pequeños y comentarlos. Esperamos que les sean de gran utilidad y entretenimiento.
A través de las historias, vamos aprendiendo.
Corresponde a nosotros como padres llevar a nuestros hijos al siguiente nivel, ayudándoles a entrar en sintonía de esas leyes universales que provocan de forma natural la riqueza espiritual y material, enseñándoles y guiándoles el camino a la grandeza.
Ayudándoles a conocerse a ellos mismos, además de que ustedes entrarán en contacto con sus propios hijos, hará que ellos asuman su derecho divino, que es la grandeza y la riqueza en todos sus aspectos.
Antes de despedirme, quisiera darles las gracias de antemano a todos aquellos papás que estén interesados en este proyecto y solicitarles que apoyen a sus hijos a llegar a las metas que ellos se se forjen en la vida.
Los dejo con esta frase: en la medida que cada uno de nosotros vaya reconociendo su propia riqueza humana, manifestaremos en este mundo lo que queremos lograr para cada uno de nosotros y como semillas, germinaremos la abundancia que deseamos manifestar.
Espero saber de ustedes y de las historias de sus hijos.
Un abrazo,
David Torres
