David Torres recomienda a Paul Ragnar, una estrategia para el retiro digno

Por David Torres

En mi relato anterior, platiqué como llegué a conocer a Paul, un alto ejecutivo especializado en finanzas.

Paul no me dió mucho material con el cual trabajar su caso y realmente, pienso que estaba pisando «arenas movedizas».

Me quedé con estas ideas básicas:

  1. Paul recibe un salario que considera suficiente. De hecho, sus ingresos superan con mucho a los de la media del país.
  2. Sigue teniendo obligaciones como padre.
  3. Está casado y seguramente, su esposa depende en gran medida de los ingresos de Paul.
  4. Posiblemente, al retiro, Paul, no quiera perder terreno en su forma de vida.

¿Que se le puede recomendar a una persona que excede con mucho el salario de la media nacional? Me refiero que el ingreso de Paul sobrepasa las 6 cifras en moneda nacional y aparte, su empresa lo llena de beneficios que solo estarán el lapso de tiempo que durará en esa empresa o en otra similar.

¿Que perdería Paul si se sale de trabajar tanto por un deseo propio como por una potencial discapacidad?

Yo diría que es uno, sino múltiples puntos:

  1. Seguro médico. Ahora lo tendría que cubrir él a costos crecientes por año. Aún si no paga el de los hijos, el suyo y el de su esposa, pueden llegar a representar cien mil pesos al año con un ajuste de por lo menos diez por ciento anual.
  2. Seguro de vida y las prestaciones que conlleva.
  3. Fondo de ahorro beneficiado.
  4. Otras prestaciones propias al puesto.

Paul ya no atinó a decirme si era o no ley 1997 pero en el mejor de sus escenarios, su pensión no sobrepasaría los veinticinco mil mensuales y para alguien que está muy pero muy por encima de este monto, requiere tener una cantidad elevada en banco, en inversiones o en activos que le generen ingresos pasivos muy elevados.

Era importante insistir con Paul que ya sea conmigo o con un asesor, se acerque a dar números claros acerca de cuales pueden ser sus verdaderas necesidades.

Si el y su esposa por ejemplo sobreviven varios años a su retiro, requieren de determinadas fórmulas para preservar el nivel de vida.

Pero quizás y solo digos quizás, Paul a su retiro, pudiera vivir bien con una cantidad digamos de al menos cien mil pesos mensuales.

Entonces, su verdadera meta no es llegar a lo que hoy puede percibir, sino a por lo menos, unos ochenta mil pesos más de lo que recibirá de su pensión de la Afore -considerando que cumple las metas y objetivos de la misma para llegar a este «tope»-.

De tener esta oportunidad de platicar con Paul, le diría estos puntos:

«Paul, quizás no creas o sientas necesitar seguro de vida porque tu empresa te da en apariencia uno elevado. Pero no lo suficiente para reemplazarte más allá de determinados años», «aparte Paul, el escenario no es ver un seguro de vida nadamás, sino el binomio con invalidez y Paul, esto es así porque en caso de este segundo escenario, fallece el Paul económico, es decir, el que produce».

«Aparte Paul»,» las cantidades destinadas del IMSS ley 1997 por incapacidad, son extremadamente bajas y ya no llegarás al objetivo ni siquiera de recibir una pensión por parte de tu Afore».

Pero esto es dificil explicarlo porque en realidad, no sabemos si Paul alguna vez sufra un contratiempo o viva cien años. En la agenda de Paul aparecen todo tipo de compromisos pero ninguno que haga alusión a la desgracia. De esto estoy seguro.

Lo que si es probable es que los ejecutivos como Paul, muchas veces piensan en ellos como el proveedor. Pocas veces se detienen a pensar que su mujer es el otro cincuenta por ciento de la ecuación y que sería del hombre más sabio del mundo, también darles a ellas una cobertura por un seguro y si tiene ahorro, aún mejor.

Me refiero a la cobertura de seguro de vida con el riesgo de invalidez. Esto es porque a Paul le cambiarían los planes si su esposa le llega a pasar algo. Simplemente, tenemos duelos que nos pueden cambiar nuestras expectativas de vida.

Entonces, mi misión no es por tanto impresionar a Paul, simplemente trabajar en un plan alterno en donde pueda el utilizar lo que el gobierno le permite, que es la deducción fiscal y generar un programa adicional a su sistema de pensión.

Le propondré a Paul dos programas -idealmente debería proponerle también el de su esposa y no dejar este punto de lado-:

  1. El primer programa consta de un plan de dote o dotal que se refiere a un seguro con cobertura de fallecimiento y cobertura garantizada de sobrevivencia. Además, tiene cobertura independiente por invalidez. La cobertura de sobrevivencia se refiere a que con el pago de prima de Paul, se constituye otro seguro denominado sobrevivencia que le dejará más que si deja su dinero en el banco. Aparte, se indexa y es la parte que puede meter a deducción fiscal -su seguro dotal tiene un componente fiscal bajo un régimen que lo beneficia si se cumplen determinadas circunstancias y otro régimen que lo beneficia fiscalmente-.
  2. El segundo, es un programa de dinero en fondos. Sé que Paul puede darle mejor la vuelta a su dinero y obtener más en rendimientos que este programa pero resulta que el saca más de la deducción fiscal que de las tasas de interés del programa. Me gusta que lo pueda automatizar a su ahorro. Si Paul, que tiene cuarenta y cinco años no desea cubrir varios años un programa deducible de sus impuestos, esta propuesta es la indicada.
  3. Por tanto, me refiero a que me voy por los beneficios que le otorga el artículo 151 de la LISR. Paul en directo puede deducir hasta diez por ciento de su ingreso gravable y por sus ingresos, justo puede meter a deducción pesos más pesos menos, ciento ochenta mil pesos a la fecha de este escrito.

Paul es una persona reflexiva. Puede demorar su decisión y quizas busque más alternativas. Justo eso tiene él, la posibilidad de hacerlo.

Hubo una epoca donde el COVID apareció y se llevó a muchas personas y entre ellas, gente con el perfil de Paul. A pesar de que le dijeron a sus asesores de seguros que pensarían las cosas, nosotros los asesores pudimos ver como se degradó el estilo de vida de estos altos ejecutivos.

El escenario sería otro si Paul fuese no un ejecutivo de su empresa, sino el mismo dueño, que tiene otro nivel patrimonial y un negocio «automatizado» que dejará a los suyos, cantidades fuertes de dinero, aún no estando dicho dueño.

Para mí, es un arte perpetrar el dinero que recibimos cuando ganamos bien, hasta el final de nuestras vidas. Más arte aún, enseñar a nuestras generaciones a hacerse de un patrimonio como el que los americanos denominan «old money», es decir, dinero generacional.

Aqui le dejo a Paul, unos cuantos estudios para que los revise «con calma», aunque no la suficiente para no tomar acción en algún sentido.

Si Paul y yo congeniamos, seré el agente más felíz de poder trabajar algún programa para el en beneficio de su familia.

Por tanto, celebaré tener un nuevo cliente y lo trataré como al más alto dignatario que existe en el mundo mundial.

Un abrazo amigos. Tomen en consideración que trabajar con asesores profesionales, los puede llevar a nuevas escalas de progreso. No teman en decirnos su situación y compartir sus metas y sueños.

Nota: el valor de la UDI al 25 de septiembre de 2023: 7.8652 pesos por UDI.

David Torres

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