«Para qué aprender un idioma si en un futuro muy próximo, todos tendremos traductores muy precisos»

Por David Torres

Lo frase del encabezado, mi querido lector, es un extracto de alguna conversación que he sostenido con gente cuyas edades van de los veinte a los treinta años.

Admito que la inteligencia artificial, es fenomenal. Yo mismo la he utilizado para hacer mis traducciones. ¡Vaya herramienta!

Y esto, sólo es el comienzo.

Pero entonces ¿para que sirven las escuelas y los centros de idiomas?

El tema es que existen cerebros “cableados”, por ponerlo de alguna manera, para asimilar las particularidades de una lengua extranjera.

A los que no tienen esa fortuna, vaya que el traductor de Google es una maravilla.

Si nos paramos en la confluencia de Suiza con Italia, frontera con Austria, encontraremos que los locales, aparte de hablar fluidamente al menos tres lenguas, saben otro tanto de dialectos. Es impresionante.

Aún así, yo he encontrado estos puntos a favor de aprender idiomas:

  1. Quebrarte la cabeza, te hace pensar distinto. Las matemáticas son en sí un lenguaje. La verdad, comencé a entenderlas más tarde que temprano y esto fue, según me explicó un pedagogo, porque desarrollé ciertas áreas de mi cerebro, que me brindaron el “andamiaje”.
  2. Aún cuando el idioma inglés lo hables en al menos “un porcentaje”, lo que ya se estructuró en tu mente, te puede servir en una situación de emergencia. Lo que es muy importante es esto que te voy a decir: no dejes de darle esta importante herramienta a tus hijos, aún cuando a ti te haya costado trabajo el aprendizaje de otra lengua.
  3. “Yo soy de la idea que hay que quitar el inglés de las clases porque, al fin y al cabo, los alumnos no lo practican en casa”. Cierto, musculo que no es utilizado, se atrofia. Como padre, busca que tu hijo practique un poco más de este u otro idioma en casa.
  4. No me sirve que aprendan inglés (u otro idioma) porque no los voy a enviar al extranjero (aun cuando posea los recursos). Quítale a un pájaro las alas y ya no es pájaro.
  5. El punto anterior es en sí un tema. Es muy bajo el porcentaje de mexicanos que estudian en el extranjero.
  6. Nunca sabes a donde los lleve aprender el idioma que les estás dando. En México el inglés puede no ser muy preciado (y menos aún, otros idiomas), pero vete a China y verás la diferencia. Su economía creciente lo dice todo.
  7. Ser local o ser mundial. Una persona que es un triunfador local, puede serlo mundialmente hablando. Pero requiere de armas y estás son, precisamente dos las más potentes: idiomas y cultura.
  8. Cultura, siempre cultura: la cultura se va adquiriendo. Se comienza por el respeto entre unos y otros y sus formas de vida. El traductor de Google te puede ayudar a comprender una frase, pero no ayuda a comprender el contexto completo de una situación. Los idiomas, acercan las culturas.
  9. Conexiones sinápticas nuevas comienzan a surgir al ir hilando este nuevo lenguaje, ayudando a “aceitar” el cerebro.

Yo te invito a escuchar lo que algunos maestros nos tienen que decir acerca de lo que es aprender otro idioma. Yo por ejemplo hablo un inglés “americanizado” y, me costó unos días entender los modismos de habla de los habitantes de la isla de Gran Bretaña.

En otro caso, mi acento francés, se asemeja al de la zona de París. Me costó también un poco entender el francés de mi maestro de la Costa de Marfil, pero lo logré.

Hoy, estoy aprendiendo italiano, el que tiene el acento de la zona de Florencia y alrededores (región conocida como la Toscana), considerado el italiano “elegante”. Será divertido hablar con los de Nápoles, cuando se trate de comunicarme acertadamente con ellos.

Me pongo a tus órdenes para revisar las opciones que tu o tus hijos tienen para estudiar idiomas en el extranjero.

Para conocer más de la labor de la maestra Gina que nos deja un audio, entra a este enlace: http://www.enclase.com.mx

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